Riesgos de la radiación: cómo una investigación colombiana busca hacer más seguros los exámenes y tratamientos médicos
No todo desaparece al terminar un examen médico. La ciencia investiga qué ocurre dentro del organismo y cómo esto se relaciona con los riesgos de la radiación.
La exposición a materiales radiactivos en procedimientos médicos ha sido un tema recurrente por la ciencia para analizarlo. Aunque técnicas como radiografías, tomografías y terapias contra el cáncer son fundamentales en la medicina moderna, también han abierto el debate sobre los riesgos de la radiación cuando ciertos elementos permanecen más tiempo del esperado en el cuerpo humano.
Una publicación en la Agencia de Noticias de la UNAL muestra una investigación reciente desarrollada en Colombia que aporta nuevos datos para entender este fenómeno desde el núcleo mismo de los átomos.
El estudio fue liderado por Fitzgerald Ramírez Moreno, doctor en Física de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien logró analizar el comportamiento interno de elementos pesados difíciles de desintegrar, como el cadmio. El objetivo es comprender por qué materiales utilizados en exámenes médicos, como algunos tipos de yodo, pueden permanecer días, semanas o incluso meses en el organismo, aumentando los riesgos de la radiación para pacientes y personal médico.

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¿Por qué algunos elementos tardan tanto en desaparecer?
Según explica el investigador, los átomos de ciertos elementos usados en rayos X, tomografías o braquiterapias —como yodo, cesio o iridio— tienen una composición pesada que dificulta su degradación natural. Esto hace que su eliminación del cuerpo sea lenta, lo que incrementa los riesgos de la radiación a largo plazo.
Estudiar estos núcleos no es sencillo. El tamaño del núcleo de un átomo es comparable al de un virus frente a un edificio de 200 pisos. Por esta razón, se utilizan aceleradores de partículas, grandes estructuras donde los átomos chocan entre sí a velocidades extremas, similares a un experimento de “tiro al blanco” a escala microscópica.
Experimentos para entender la materia desde adentro
La investigación incluyó experimentos con elementos como cadmio, estaño, litio y samario, realizados en colaboración con universidades de Estados Unidos y Brasil. En estos ensayos, los átomos fueron acelerados casi a la velocidad de la luz para observar cómo reaccionaban al chocar: si se rompían, se fusionaban o se transformaban.

Un aspecto clave fue el papel de las partículas alfa, cuya interacción no estaba del todo clara. Estas partículas, presentes en el núcleo de las estrellas, resultaron esenciales para entender cómo se forman y transforman los elementos pesados, un conocimiento directamente relacionado con los riesgos de la radiación.
Uno de los hallazgos más relevantes fue observar que el cadmio, al chocar con elementos más ligeros, puede transformarse químicamente en otros como el estaño. Esta propiedad no se había medido con este nivel de detalle y abre nuevas posibilidades de aplicación.
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Efectos en la medicina y la seguridad radiológica
A partir de estos resultados, los científicos consideran que en el futuro se podrían diseñar versiones más seguras de elementos radiactivos usados en medicina, conocidos como isótopos, cuya radiación dure solo horas y no días o semanas.
Esto permitiría reducir los riesgos de la radiación asociados a diagnósticos y tratamientos.
Entre los posibles hallados están:
- Menor tiempo de permanencia de materiales radiactivos en el cuerpo.
- Reducción de la exposición para pacientes y personal médico.
- Mejores sistemas de monitoreo en hospitales y clínicas.

Riesgos de radiación: más allá de la medicina
El estudio también tiene implicaciones en el manejo de desechos nucleares. Elementos como el uranio pueden tardar millones de años en desintegrarse. Comprender cómo funcionan sus núcleos podría ayudar a desarrollar materiales alternativos con menor tiempo de degradación, disminuyendo los riesgos de la radiación para el ambiente.
Aunque esta investigación aún no se aplica directamente en hospitales, representa un avance importante en la física nuclear. Entender cómo se comporta la materia desde su núcleo es un paso clave para hacer más seguras las tecnologías que hoy dependen de la radiación y reducir sus posibles efectos a largo plazo.