El uso del celular tiene efectos en la atención del público y obliga al cine a adaptar sus narrativas
Mientras avanza la película, muchos espectadores hacen algo más y el uso del celular empieza a crear una nueva forma de “ver cine”.
El uso del celular al ver películas se ha convertido en un factor determinante en la forma en que el público consume cine, tanto en salas como en plataformas de streaming. Actores, académicos e incluso las propias empresas del sector reconocen que la atención del espectador ya no es la misma y que este hábito está influyendo directamente en las narrativas, los ritmos y las decisiones creativas de la industria audiovisual.
Matt Damon abordó este fenómeno en el pódcast The Joe Rogan Experience, donde señaló que hoy resulta inevitable que parte del público revise su teléfono mientras transcurre una película. Según el actor, el uso del celular al ver películas obliga a replantear estructuras que durante décadas funcionaron sin cuestionamientos.

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El modelo clásico frente a la distracción constante
Damon explicó que el cine de acción tradicional se construía sobre tres grandes secuencias distribuidas a lo largo de los actos, con un clímax final de mayor presupuesto. Sin embargo, este esquema ya no logra retener a una audiencia acostumbrada a estímulos inmediatos. El uso del celular al ver películas reduce la capacidad de atención sostenida y fragmenta la experiencia narrativa.
Las plataformas de streaming, conscientes de esta realidad, han comenzado a exigir escenas impactantes en los primeros minutos. El objetivo es evitar que el espectador abandone el contenido o desvíe su atención hacia el teléfono, una conducta que se ha normalizado en el consumo audiovisual actual.
Repetición narrativa como respuesta industrial
Otro efecto asociado al uso del celular al ver películas es la repetición deliberada de la información dentro de los diálogos. Damon afirmó que Netflix solicita reiterar la trama tres o cuatro veces, debido a que muchos espectadores no siguen de manera continua el desarrollo de la historia. Esta práctica evidencia una adaptación directa a la distracción, más que una decisión puramente artística.
Las cifras acompañan este diagnóstico. Datos del Observatorio Audiovisual Europeo indican que, a mediados de 2025, la asistencia a salas de cine cayó 8,8 % frente al mismo periodo del año anterior. Si la comparación se hace con 2019, la reducción alcanza el 32 %, lo que refleja un cambio estructural en los hábitos de consumo.

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Atención fragmentada y nuevos hábitos digitales con el uso del celular
Para Carlos Mendiola, director asociado del área de medios y cultura digital del Tecnológico de Monterrey, el uso del celular al ver películas es parte de un ecosistema más amplio de estímulos simultáneos. El especialista sostiene que el cine debe adaptarse a estos hábitos sin perder su esencia, aunque reconoce que el público actual convive con múltiples pantallas al mismo tiempo.
Desde la industria, Netflix también reconoce el problema. Leo Khede, director senior de Ad Sales para Latinoamérica, señaló que la atención se ha convertido en un recurso escaso. Estudios académicos respaldan esta afirmación: un metaestudio revisado por la American Psychological Association asocia el consumo frecuente de videos cortos con una menor capacidad de atención sostenida.

Datos que explican la distracción no solo al ver películas, también otras cosas
Diversas investigaciones permiten dimensionar el impacto del uso del celular al ver películas:
- El 22 % de jóvenes entre 18 y 29 años revisa su smartphone cada pocos minutos.
- El 36 % de los millennials pasa dos o más horas diarias en redes sociales.
- El 52 % de los adolescentes permanece largos periodos en silencio usando el teléfono, incluso en compañía de otras personas.
Los investigadores vinculan este comportamiento con la exposición repetida a contenidos breves y altamente estimulantes, que refuerzan la impulsividad y reducen la tolerancia a narrativas más lentas.
Pese a este panorama, figuras como Ben Affleck sostienen que no existe una única fórmula para contar buenas historias. Aunque el uso del celular al ver películas condiciona el entorno, algunos contenidos logran captar la atención sin recurrir a estímulos constantes, lo que demuestra que la narrativa sigue siendo un elemento central en la relación entre cine y audiencia.
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